viernes, 9 de mayo de 2014

The Go-Betweens: el grupo que deberías amar


A veces, en esto de la música, tenemos la impresión de no entender nada. A veces nos cuesta comprender que los demás no aprecien lo que para nosotros resulta tan claro. Nos resulta inexplicable que ese disco tan cojonudo no suene en la radio a todas horas o que ese grupo que nos chifla no se cite siempre entre los grandes de la historia, o al menos de su época. Nos preguntamos cómo es posible que sus canciones no las tarareen las chicas por la calle, con sus cascos al oído, cuando llega la primavera. Canciones como Cattle and caneBachelor kissesSpring rainBye bye pride o The clock. Grupos como The Go-Betweens.

lunes, 5 de mayo de 2014

Los mismos once cabrones de siempre

"Los lunes siempre pienso en cambiar a diez jugadores, los martes a siete u ocho, los jueves a cuatro, el viernes a dos y el sábado ya pienso que tienen que jugar los mismos cabrones de siempre"
John Benjamin Toshack


martes, 29 de abril de 2014

Super 8 y yo: casi 20 años de amor


A Super 8, como a todas las cosas importantes de mi vida, llegué un poco tarde. Pero, como también sucede con todas las cosas importantes de mi vida, ya me ha sido imposible abandonarlo. Hay discos a los que uno vuelve una y otra vez porque se lo pide el cuerpo, porque no tiene más remedio. Hace poco hablaba de El Niño Gusano. Ahora hablaré (poco, no se me asusten) del debut de Los Planetas, que estos días cumple 20 años. El disco que cambió el rock patrio, según titula Rolling Stone, donde Florent analiza lacónicamente, canción a canción, el álbum. El titular es exagerado, claro, pero para mí, y para un montón de gente de mi generación, tiene todo el sentido del mundo.

viernes, 14 de febrero de 2014

Canción de viernes: Mr Camping (El Niño Gusano)


Hay días en los que me levanto con necesidad de escuchar a El Niño Gusano. Me pasa también con otros grupos, pero en menor medida. Entonces, antes de hacer nada, antes incluso de tomarme el imprescindible café para empezar a funcionar, acudo a mi estantería de CDs, sección indie nacional noventero, y cojo uno de los discos del grupo de Zaragoza. Si me levanto un pelín melancólico, escojo 'El escarabajo más grande del mundo', su último disco, mi favorito. Me zambullo en la historia del Angel Guardia (tráteme de usted, soy mucho mejor que vos), espero un minuto para ser sólo labios ya (ay, Lourdes, qué canción), me asomo a la ventana del fabricante de alas de mariposa, repito que Yugoslavija me gusta más y acabo jodido por no ser ruso, señor.

martes, 21 de enero de 2014

Nuestro Eindhoven


Cómo pensar entonces, en aquella tarde fría y soleada, que aquello no era un final más, de esos que acostumbrábamos de cuando en cuando, sino el final definitivo, fundido a negro, títulos de crédito y si te he visto me acuerdo lo justo. Cómo imaginar que después de ese abrazo a medias sólo quedaría el hola y el qué tal te va, el cuánto tiempo y el tenemos que quedar algún día, el qué bien te veo y el ya te llamo si eso. Visto con perspectiva todo parece tan claro como inevitable, pero entonces no. Entonces parecía otra despedida de tantas, dolorosa pero transitoria; parecía que aún teníamos todo el tiempo del mundo y mil cosas por compartir.

viernes, 17 de enero de 2014

Canción de viernes: The Big Lie (Gigolo Aunts)

Junto a The Posies y Teenage Fanclub, Gigolo Aunts formaron en los noventa la Santísima Trinidad del pop más saltarín, aquel que se hace acompañar del prefijo power y tiñe las guitarras luminosas de las justas dosis de melancolía. Sólo por su maravilloso nombre, inspirado en una canción de Syd Barrett, ya habría que adorar incondicionalmente a los Gigolo Aunts. Pero es que además tienen canciones. Y qué canciones.


jueves, 3 de octubre de 2013

Marcelo ha vuelto


A los 20 minutos ya había puesto Marcelo cuatro centros de gol. El primero se le quedó un poco atrás a Benzema, que hizo un escorzo en el aire y remató fuera. El último lo despachó Cristiano, implacable, como suele, al fondo de la red. El lateral brasileño tuvo media hora magistral, participando en cada jugada, con esa chispa que tanto ha echado de menos el Madrid durante los últimos tiempos, entendiendo por últimos tiempos casi un año y medio. Enfrente estaba el Copenhague. Cada vez que un equipo danés visita el Bernabéu, siempre hay algún gracioso que saca a colación el fantasma del Odense. Pero el fútbol danés no es lo que era. Yo crecí viendo a Laudrup correr por el Bernabéu y maduré viendo a Gravesen. Ahora que lo pienso, no sé si es una muestra de la decadencia del fútbol danés o una metáfora de mi propia vida.

martes, 24 de septiembre de 2013

Una copa más


Llega un momento durante la noche en el que te percatas de que no hay vuelta atrás. No dura mucho, pero por un instante eres perfectamente consciente de que las cartas están echadas y todo acabará en dosis variables de ibuprofeno, arrepentimiento y melancolía. Puede ser a la cuarta, a la quinta o a la sexta copa, dependiendo de la costumbre y el aguante de cada cual. Es ese momento en el que aún estás lo suficientemente lúcido para darte cuenta, pero ya lo bastante borracho para plantearte plegar velas.

martes, 23 de julio de 2013

Lonnie Donegan, los Beatles y el pequeño Willie

El pequeño Willie

En el verano de 1966, Inglaterra se disponía a acoger la VIII Copa del Mundo de Fútbol. Por primera vez los inventores del balompié, que habían estado ausentes en las primeras ediciones mundialistas por discrepancias con la FIFA, organizaban una gran competición futbolística. Aquel fue el primer Mundial con mascota, un león llamado World Cup Willie. Ese mismo nombre adoptó la canción oficial del campeonato, interpretada por Lonnie Donegan, un veterano músico conocido como el "rey del skiffle” que había vivido su apogeo durante la década anterior.

viernes, 28 de junio de 2013

El penalti a lo Panenka es el nuevo gin-tonic


Durante años el penalti a lo Panenka fue una especie de animal mitológico, objeto de historias contadas por los más viejos del lugar que los jóvenes escuchábamos fascinados. Nos hablaban de un futbolista checo que, jugándose la final de la Eurocopa contra Alemania en la tanda de penaltis, se inventó un lanzamiento nunca antes visto. Antonin Panenka, que así se llamaba el hombre en cuestión, en lugar de lanzar el tradicional balonazo intentando poner la bola fuera del alcance del portero, acarició balón con un toque sutil para que se colara suavemente por el centro de la puerta, mientras Maier, el meta alemán, se dejaba caer hacia un lado. Ese insólito lanzamiento le dio a la selección de Checoslovaquia el único título de su historia.